miércoles, 17 de agosto de 2011

Karla Lara nos lleva de paseo en su universo, a las diversas reflexiones...




 TODOS LOS DÍAS DE LAS MADRES

Reflexionar sobre la mujer y la maternidad precisamente en la fecha en que se celebra en Honduras el “Día de las Madres” es muy necesario. Por una parte es un espacio para celebrar la vida, pero sobre todo porque me parece necesario recalcar que no es la maternidad la única condición que nos realiza como mujeres.

Nuestra poeta Waldina Mejía de forma muy hermosa nos dice “Mi madre hace todo lo que hace, no por ser madre sino por ser mujer, sencillamente un ser humano”.
Desdibujar el estereotipo de la madre como una réplica de la santidad, en eterno sacrificio que contribuye sólo a esculpir una heroína solitaria, me parece todavía más necesario, no sólo porque eso nos alivia y reconcilia con nosotras mismas, sino porque obliga a que aparezca la contraparte, el otro personaje en la historia de la reproducción que en la mayoría de los casos ha permanecido ausente: los padres.

No para menoscabar el idilio, el romance, sino para hablar las verdades, hay que recordar que la mayor parte de las mujeres somos madres sin haberlo elegido, mucho menos planificado. Es la ausencia de educación sexual y los torcidos caminos de la “prueba de amor” los que nos llevan al arrullo de un ser que la naturaleza nos permitió guardar.

Ojala que todas las que somos madres hayamos conocido el amor, hubiésemos concebido en medio del placer, que nos hubiesen querido tanto como luego nos toca querer al ser que viene, ¡ojala! Entonces nuestras hijas e hijos nacerían con la seguridad con que nacen las pocas y pocos concebidos en ese marco de recibir con responsabilidad la consecuencia de nuestras decisiones.

Quizás las semejanzas a “vírgenes” a “todopoderosas”, “aguantadoras”, “iluminadoras”, nos confundan, sólo porque en este mundo “con leyes hechas por hombres para mujeres”, como dice nuestra poeta Juana Pavón; es más fácil pensar así, de esa manera seguimos siendo las únicas responsables del mundo heredado, que estamos de acuerdo en mayoría, no es el que quisiéramos.

Por eso este día, que a mi parecer inventaron para regalar artículos domésticos, me gustaría más que me regalaran un padre que me hubiese cambiado los pañales, que me regalaran un compañero de hogar que supiese cocinar un buen arroz con pollo, que me regalaran una madre que no sueñe nietos, una hija que sueñe con parir ideas, reproducir voluntades para cambiar estos conceptos torcidos en los que se inventan días para recordarnos lo que vivimos a diario, que somos mujeres las que por no haber tenido la misma oportunidad que los hombres, aceptamos, concedemos, negociamos en desigualdad, y aun así seguimos siendo MADRES que hacemos todo lo que hacemos, porque somos MUJERES, ¡SENCILLAMENTE SERES HUMANOS!

Karla Lara/ Mayo 2009

NUESTRO ANDAR FEMINISTA





Las mujeres de Honduras tienen más de medio siglo de organización en la lucha específica de género, siendo las sufragistas en los cincuenta quienes con trabajo, y esfuerzo sistemático lograron el derecho al voto para las mujeres, la primera victoria por la reivindicación de los derechos negados “por cierto una reivindicación de carácter liberal” y son algunas de esas mismas sufragistas las que se enfrentaron también a la dictadura de Carías, por lo cual fueron perseguidas y asesinadas, algunas de ellas.

Durante los años 80 y 90 se fortaleció un movimiento feminista en Honduras que demandaba al Estado mejores condiciones de vida para las mujeres, priorizando y problematizando la violencia por razones de género. Ese fue un movimiento amplio de mujeres diversas con luchas jurídicas, manifestaciones públicas y propuestas culturales importantes para el país. Para el año 2000 el movimiento feminista y otros movimientos habían logrado los cimientos de una frágil institucionalidad estatal como respuesta a la realidad de los años 90s marcada por el incremento de la problemática de la violencia contra las mujeres y el deterioro de las condiciones materiales de la población. Hubo importantes logros en la legislación, la creación de ciertas unidades de género en el sistema judicial, unidades específicas de investigación de delitos contra la vida de las mujeres, juzgados especializados, e instituciones como el INAM. Estos cambios no llegan a impactar en los crecientes problemas de ingobernabilidad que son agravados dramáticamente por la corrupción, la impunidad, la agudización de la pobreza, y la injerencia de los organismos internacionales en la economía interna acelerando la problemática de endeudamiento galopante del país.
Por más de una década el movimiento feminista dirigió sus estrategias a la política de la presencia desde un feminismo excesivamente institucionalizado que al tiempo que tenía algunos logros jurídicos y culturales, particularizaba la opresión de las mujeres alejándolas cada vez más del resto de las poblaciones oprimidas, y de otros movimientos sociales, y particularmente de la realidad cotidiana y diversa de todas las mujeres. En clave de liderazgo se privilegió a un grupo de mujeres, casi todas asistentes a los mismos espacios, que se hicieron representantes de las otras, mientras se aceleraba la desmovilización de más mujeres en cuanto movimiento. Así continúa la historia de encuentros y desencuentros de un movimiento que dio una lectura posiblemente acorde a su momento, pero que en el actual está limitado en relación a la realidad de la situación y luchas por la justicia en Honduras.

El 28 de junio del 2009, muchas mujeres se trasladaron a casa presidencial a protestar contra el golpe, en Tegucigalpa; otras se movilizaron en sus lugares de residencia. A pesar de que fuimos expulsadas del lugar con balas y bombas lacrimógenas, al día siguiente nos volvimos a reunir indignadas por lo que pasaba, y es ahí donde se manifiesta todo el acervo que desde los años en que duró la “primavera democrática hondureña” fueron un acumulado de experiencia, salimos a defendernos ante los golpistas y sus agentes nacionales e internacionales. Inmediatamente surge la articulación entre feministas y nos autonombramos FEMINISTAS EN RESISTENCIA (artistas, estudiantes, académicas, institucionales, autónomas y comunitarias) y seguidamente nos sumamos al FRENTE NACIONAL CONTRA EL GOLPE DE ESTADO que luego se convirtió en el Frente Nacional de Resistencia Popular. El golpe dado por los grupos hegemónicos nacionales, y los poderes imperiales internacionales tuvieron la intención de impedir cualquier cambio social que implicara la democratización participativa e inclusiva de la sociedad hondureña al servicio del bien común y constituir un ejemplo para la región latinoamericana.

El golpe de estado del 28 de junio 2009 y su institucionalización con las fraudulentas elecciones presidenciales de noviembre del mismo año ha obligado al movimiento feminista hondureño a replantearse su quehacer político. Nos ha colocado en reflexiones profundas en cuanto a que “Ni el activismo puro ni la ‘política de presencia” (citar a Breny Mendoza) han resultado suficientes para visibilizar la opresión de las mujeres ni mucho menos para lograr cambios sustanciales en las estructuras estatales y sociales para que una vida más digna, libre y justa para las mujeres sea posible. Al calor de este movimiento la única respuesta de la institucionalidad lograda ha sido la remilitarización de los territorios y de los cuerpos de las mujeres, el incremento de las violencias y recrudecimiento de la represión contra el pueblo hondureño, y el despojo de los bienes naturales que son la gran riqueza de un país empobrecido como Honduras.

Está en cuestión y en desafío para nosotras las feministas ni más ni menos que la identidad política, propuestas de mundo y estrategias a corto, mediano y largo plazo que nos lleven a la transformación que urge en Honduras, país con la tasa más alta de asesinatos en el mundo. Las alianzas construidas y las que construiremos son parte de las grandes interrogantes. Retomar los pactos con otras expresiones de los movimientos de mujeres y sociales es una de las direcciones teóricas y prácticas que sigue siendo un reto. Reconocemos que instalar nuestro pensamiento no es fácil. Significa enfrentarnos al heteropatriarcado propio del movimiento social hondureño y latinoamericano, entendiendo que ante este momento histórico que vivimos, es una alianza necesaria para la construcción de un proyecto de sostenibilidad de la vida de todos y todas desde una democracia incluyente y participativa.

El legado de este movimiento transgresor para las más jóvenes en nuestro andar feminista ha significado replanteamientos importantes de cara a nuestro entorno. El desenmascaramiento de un falso Estado al servicio de la gente y de una inexistente institucionalidad o más bien de aquella puesta al servicio de un estado golpista y patriarcal significó para las mujeres jóvenes el replanteamiento de teorías y prácticas feministas que fuimos construyendo bajo los parámetros de un movimiento feminista enclavado en las instituciones desde donde los liderazgo son más competitivos y requiere de mucha experiencia para las negociaciones con el gobierno y el estado.

El trasladarnos a la calle por más de 5 meses, salir del espacio oficinista y de los talleres selectivos al espacio público, hizo necesario el cambio de nuestras acciones, el acercamiento y diálogo con los compás de las organizaciones, plataformas y colectivos de todas las expresiones; un reencuentro teórico con la comunidad LGTTBI, un activismo colectivo contra el sistema neoliberal-patriarcal con los compás de artistas en resistencia y sus propuestas transformadoras. Un debate continúo con los compás de otros movimientos que integran el FNRP, los pactos y acciones en conjunto, que sin ceder los principios y propuestas feministas han sido hasta este momento alguno de los logros de esa redirección del movimiento.

Logramos situar nuestra realidad y análisis con la de las mayorías y nos reconocimos feministas, campesinas-os, indígenas, negras-os, pobladoras-res todas-os. Nuestro accionar transitó de lo local a lo nacional, y las aspiraciones caminan hacia la colectividad, solidaridad, el respeto. Pero sobre todo a insertar particulares luchas en una global desde la diversidad de movimientos.

Sara Tomé
Feminista en Resistencia, CEM-H

martes, 9 de agosto de 2011

Tríptico

Paula Rego

Paula Rego

Paula Rego


Paula Rego nació en Lisboa en 1935, estudió St Julian's School, en Carcavelos, Portugal después ingresó en la prestigiosa Slade School of Art de Londres, donde fue alumna de William Coldstream.

Sus primeros trabajos datan de las décadas de 1960 y 1970, neodadaísta o estilo informal. Mezcla diferentes técnicas con pintura y collage, juega con imágenes infantiles, fetichistas y traumáticas. Las cuales serían fundamentales en su estilo de madurez. Formó parte del London Group, con quienes participó en exposiciones colectivas junto a artistas de la talla de David Hockney y R. B. Kitaj. Rego desarrolló un estilo más ilustrativo y figurativo. Relacionada con Francis Bacon y Lucian Freud pero con una fuerte influencia de Beatrix Potter y sus libros de cuentos de hadas.

Su trabajo ofrece a menudo una cara siniestra, acentuando la dominación maliciosa y la subversión del orden natural. Se ocupa de realidades sociales polémicas, un ejemplo sería Triptico (1998) sobre el tema del aborto.


Paula Rego con su trabajo denuncia las injustitas que padecen las mujeres, ya sean políticas, sociales y legales, que en algunos países son mas frecuentes y muy graves.

Ella realizó una serie de pinturas entorno al tema del aborto.

Porque estaba prohibido y porque había una situación de hipocresía legal. La gente de dinero se iba a abortar al extranjero y las mujeres que no tenían recursos morían con frecuencia a causa de abortos hechos en pésimas condiciones.

Le parecía algo intolerable y nadie hacía nada en torno a ese tema en Portugal. La primera muestra de esa serie de cuadros fue en Madrid y después fueron a Lisboa.

Paula Rego dice: Me siento muy satisfecha y orgullosa porque ahora las leyes han cambiado. Y espero que mi pequeña contribución a tomar consciencia de la situación haya ayudado.

Paola Flores









Paola Flores, nace el 29 de noviembre de 1988 en la ciudad Tegucigalpa, Honduras. Es maestra coreógrafa y bailarina hondureña.

Paola estudió ballet clásico y danza contemporánea desde temprana edad. Inicia sus estudios en la Escuela Nacional de Danza “Mercedes Agurcia Membreño” (2000-2009), a la vez estudio su Bachillerato en Educación Musical en la “Escuela Nacional de Música” (2007-2009), en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras.

Ha participado en diferentes encuentros de escuelas de danza de Honduras, y ha sido parte de las celebraciones del día internacional de la danza en la ciudad de Tegucigalpa, ha recibido diversos talleres con bailarines nacionales e internacionales de Ballet Clásico, Belly Dance, Tap, Contac, Danza Davídica, Danza Contemporánea, Bailes Tropicales, etc. Y Ha formado parte del grupo de “DANZA UNAH” (2009-2010), participó en el XVII encuentro de danza contemporánea latinoamericana en la ciudad de Heredia, Costa Rica (2010). Ha impartido talleres en varias organizaciones e iglesias.

También ha incursionado en el área de la actuación, participando en diferentes obras teatrales como “El Cazador Furtivo” junto con la Escuela Nacional de Danza “Mercedes Agurcia Membreño” y diferentes obras presentadas en el Teatro Nacional Manuel Bonilla, participó en el cortometraje “El festín de sus muertes” dirigido por Garabato Producciones (2010), ha sido parte del área de artes escénicas de la iglesia Amor Viviente por muchos años. Se destacó como docente de danza en la Casa de La Cultura de Santa Rosa de Copan, recibiendo un reconocimiento. Ha participado en dos peñas artísticas realizadas por la Escuela Nacional de Arte Dramático, presentando su reciente trabajo INTERNA (2011). Participo en Bailando con Tegucigalpa formando parte de los bailarines, dirigido por la bailarina y Coreógrafa alemana Nejla Yatkin (2011). Actualmente es integrante de la compañía de danza Equilibrium. Recibió un reconocimiento por formar parte del programa de Voluntarios Educa dirigido por Mujeres en las Artes (MUA)

viernes, 5 de agosto de 2011

Maltrato "Sutil"

Angela Tatiana Palacios Moncada



Nació  el 13 de julio de 1987, en la ciudad de Tela, Atlántida. Graduada en Ingeniería en Ciencias de la Computación en la Universidad Católica de San Pedro Sula en el 2010.
Integrante y participe como miembra fundadora  del Café Literario de dicha Universidad, participó del Taller de Literatura Edilberto Cardona Bulnes, del cual surgió un proyecto poético “El Antiquísimo Soldado de Viento”
colaboradora del primer encuentro de Hacedores de Cultura. Integrante del Colectivo Cultural PALAPAN desde el 2009 
Miembra activa de AenR Artistas en Resistencia, zona norte.



Intriga…
Llena de sinfonías,
de muerte de color.
Luna apasionante;
Aclara con tu luz el camino del aire…

Inspiradas en el viento,
Se van bailando las hojas.

La sombra busca tu calor,
Me olvido de mis encantos.

Nauseabunda del dolor,
Presa de la noche.

Me hueles a vino
O quizás a café…
Turquesa en flor,
Aurora del amanecer…



El Dolor
El dolor recuerda ahora,
un cuerpo,
y su vestido de sangre…

La vida… sueño eterno.
Temor de perecer,
Y otra vez el dolor…

Para entonces el llanto:
El mar… el viento…
Un reloj…

Un alma murió…
En el amargo día del cielo.

El dolor y las huellas del ángel se borraron,
Como el viento…