sábado, 27 de agosto de 2011

El feminismo moral y el derecho a prostituirse


En la actualidad, uno de los debates de mayor impacto y polémica dentro del pensamiento feminista, es aquel concerniente al tema de la prostitución, algunos(as) argumentarán que la prostitución debe ser erradicada de nuestras sociedades, pues degrada, descalifica y humilla a la mujer; aduciendo además que esto solo se logrará manteniendo la condición de ilegalidad de la práctica de la prostitución, y creando en consecuencia mecanismos e instrumentos fundamentalmente de carácter jurídico que permitan su anulación y sanción a quienes incurran en ella, ya sea en la modalidad de cliente, o bien de quien oferta o presta el servicio sexual.

Otro grupo reconocerá el trabajo sexual como cualquier otro, el cuerpo, la genitalidad y el placer como un instrumento de trabajo, proveedor de recursos para el mantenimiento de la vida, por lo cual los esfuerzo deberán estar orientados a la legalización de la misma, y la erradicación de sus formas de explotación y situación de esclavitud por un tercero, proxeneta.

Una última corriente estará orientada a concebir que la prostitución existe porque hay demanda, por lo cual las sanciones impuestas a los clientes contribuirían significativamente a mermar las situaciones de prostitución y la consecuente desarticulación del comercio sexual.

No obstante, al respecto deben aclararse algunos puntos, la prostitución al igual que cualquier otra forma de comercio existe no solo porque hay demanda, sino también porque hay oferta, es decir como relación dialéctica en un sistema económico organizado en torno a la oferta y la demanda.

Así mismo, si bien sabemos una de las caras de la prostitución ha sido la esclavitud sexual, la explotación y el proxenetismo, también es cierto que la prostitución ha sido en algunos casos una elección personal, autónoma e independiente de algunas mujeres, si bien en mayor proporción producto de la configuración desigual de la sociedad y en el contexto de feminización de la pobreza, sabemos también que ha sido utilizada como mecanismo para el rápido ascenso y posicionamiento económico de las llamadas prostitutas de élite.

Es por esta razón que llama la atención la postura contradictoria establecida por algunos grupos feministas en lo que refiere el cuerpo de la mujer y su sexualidad; se proclama y defiende la libertad y autonomía de los cuerpos femeninos, criterios sobre los que se apoya la llamada libertad sexual, el derecho al aborto o interrupción voluntaria del embarazo, el control de natalidad, el derecho al placer, entre otros, sin embargo, las feministas continúan sancionando la prostitución.

¿No tiene pues derecho la mujer al libre uso de su cuerpo? ¿Comprende esto solo su uso no lucrativo? ¿La autodeterminación no lucrativa sobre el cuerpo está bien y su uso lucrativo está mal? ¿Quien define los criterios del bien y el mal? ¿Lo adecuado y lo inadecuado? ¿Lo correcto y lo incorrecto? ¿Lo aceptable y lo censurable? ¿Subyace una génesis moralista en el feminismo? ¿Se encuentra aún presenta la represión burguesa de la sexualidad? ¿La libertad del cuerpo no supone un criterio absoluto sobre el mismo? ¿Cuales son sus límites? ¿Se busca entonces con la sanción y limitación de las situaciones y escenarios de realización dignificar la sexualidad de la mujer?

No todo acto sexual es obligatorio, no toda la pornografía y la prostitución está sujeta a la coacción de un proxeneta, concebirlo en estos términos supondría la reproducción del esquema interpretativo patriarcal, en el cual la mujer se considera y define como ser pasivo, desprovista de autonomía e independencia. La victimización de la mujer la despoja de autodeterminación, de capacidades de decisión, la virginiza, la convierte en pura e inocente, indefensa, corrompida por los hombres, convertida en presa en un mundo de lobos.

Sin embargo, la mujer no solo es presa, no solo es victima, la mujer también decide exhibir su cuerpo, disfrutarlo, invadirlo, comercializarlo; el derecho a prostituirse también es un derecho de la mujer si así lo decide, no siempre es y ha sido un acto de violencia y coacción, ella también lo ha consentido.

Parte del desarrollo de la condición del ser mujer es reconocerle a ésta esos espacios de autonomía, de voluntad, de decisiones propias, no coactivas; el reconocimiento por parte del feminismo, del también derecho de la mujer a prostituirse, supondrá un devolver su capacidad de acción y decisión sobre su cuerpo, un otorgar al cuerpo de la mujer todas sus libertades.

Es por esta razón que los esfuerzos deberán orientarse, a la desarticulación del sistema socio-económico que engendra la prostitución, el cual ha concebido a la mujer como bien de intercambio, comercializable, ya fuere para el uso y abuso de su cuerpo en la búsqueda de satisfacción de placer sexual, como también para su explotación como mano de obra.

No basta con prohibir a la prostituta y el cliente el intercambio de bienes y servicios, es necesario que ella comprenda que su situación es producto de un sistema que la ha capitalizado, convertido en mercancía, con lo cual la evitación o superación de la situación de prostitución sea una decisión y no una imposición; mientras tanto, el derecho a prostituirse, sigue siendo un derecho…

*Esta Socióloga nos envía su trabajo el cual propone la apertura a un debate absolutamente relevante en torno a la prostitución y sus connotaciones para las mujeres que ejercen esta actividad, históricamente objetada, moralmente sancionada, la prostitución conjuga diversas circunstancias que deben ser tenidas en cuenta para lograr un acercamiento holístico a esta realidad.

Por: Esther Pineda G.*

Bani Berrios y las notas de su Violin




Bani Ismerai Berrios Ordoñez, soltera de 21 años de edad, nació el 02 de octubre de 1989 en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras. 
A los 7 años incursiona en el mundo de la música, participando en el coro de niños de la Iglesia Vida Abundante y toma clases de teclado en la misma, descubriendo la habilidad de ejecutar instrumentos  musicales.
Ingresó a la Escuela Nacional de Música a los 12 años de edad, especializándose en la ejecución del violín, en el que cursó hasta tercero de ciclo musical, se retiró por un tiempo de los estudios del violín,  mas no del arte musical, recibiendo clases  de guitarra clásica en las instalaciones de la escuela Federico Froebel.
En el año 2006, se graduó de la secundaria obteniendo el título de Bachiller en Ciencias y Letras, lista para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el año 2007, para estudiar la licenciatura de Psicología.
Actualmente cursa su cuarto año de la carrera de Piscologia en la UNAH, y a la vez ha retomado sus estuidios de violín en la Escuela Nacional de Música con el profesor Pascual García. Sus expectativas son; graduarse de la Universidad, especializarse en el área de la psicología clínica, ademas  optar a una beca para continuar sus estudios músicales en el extranjero; componer sus propias obras, ser una mujer de cambios en el país.
Sus instrumentos favoritos son: el violín, la batería y el saxofón.

lunes, 22 de agosto de 2011

Mujer de imagen y palabra en movimiento ¡ Bienvenidas/os al universo de Gloria Irías!



La cineasta, Gloria Imelda Patria Irías Alvarenga, nació un 25 de Febrero de 1987, en la ciudad de Tegucigalpa. Desde muy pequeña manifestó una gran afición al cine, la literatura, la música y el teatro.

Realizó estudio de primaria en la Sommer Hill School y en el Instituto Berea de Santa Cruz, Bolivia. Su bachillerato lo concluyó en el instituto Santa Teresita de la ciudad capital de Honduras.

Profesionalmente orientó sus preferencias hacia la comunicación y publicidad, título que obtuvo en UNITEC, con excelencia académica a su escasos 20 años de edad. Estudió un año en le escuela nacional de música. Sin embargo, posteriormente dirige sus preferencias hacia el llamado séptimo arte, por tal razón estudia en la Escuela de Cine Eliseo Subiela, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Ha realizado una docena de cortometrajes, trabajado con la Directora Nacional Katia Lara y fue asistente personal del Director Norteamericano Cary Fukunaga para la película “Sin Nombre” de FOCUS FEATURES, en casting de actores principales.

En el ámbito laboral, se ha desempeñado como consultora del Estudio de Mercado de Capacitaciones en el Distrito Central para FUNADEH, en diseño gráfico para diferentes ONG's Hondureñas, camarógrafa de Segunda Unidad de Rodaje en la Película “Rehén De ilusiones”, en la actualidad trabaja en la Agencia Mass Publicidad como diseñadora gráfica y realiza trabajos independiente relacionados con cine.

Les presetamos una muestra de su trabajo:

viernes, 19 de agosto de 2011

Arroz con leche… ¿Mujer con Mujer?

Por Daysi Flores
“Arroz con leche me quiero casar con una señorita de la capital: que sepa coser, que sepa bailar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar…” Era uno de los cantos más sonados a las 6 de la tarde, después de la escuela y antes del chavo del 8, en las calles de mi barrio. Todos los días entre gritos, pelotas, carreras y juegos terminábamos con rondas especiales como el Materinerero, que de la manera más normal del mundo nos permitía ofrecer y comprar la niña que quisiéramos. Claro, no sin antes enseñarnos que si ofrecíamos sapos muertos,  no conseguíamos nada y que lo más efectivo sería ofrecer coronas de princesas con rubíes y diamantes ó tal vez una cadenita de oro. Todos los días era igual: las niñas bonitas se vuelven agachar y por supuesto que todas nos agachábamos, y ofrecíamos las cosas más lindas para que nos dieran a la niña escogida. 

Ninguna de estas rondas tenía una explicación ó un pie de página o alguna señal que me advirtiera que yo no podría ni comprar a la niña del Materinerero, ni casarme con una señorita tan divertida que supiera bailar, jugar, pasear y sobre todo coser (cosa que para mi resultaba admirable debido a mi fracaso absoluto en las tiras de economía de la escuela). Tampoco decían las rondas, ni los juegos, ni las maestras, ni las escuelas, ni los libros… ni nadie, que si optabas por desear una niña, todas tus otras cualidades se desvanecerían y serías condenada a la marginalidad absoluta.

El debate generado por una hermosa campaña en las paredes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, que pretende sensibilizar a las y los estudiantes en cuanto a la diversidad sexual y racial; me ha hecho recordar las rondas, los juegos, los deseos conscientes e inconscientes de la vida…me ha hecho pensar en Alexa de 18 años, quien al ver mi pulsera de colores me preguntó si yo estaba de acuerdo con la diversidad sexual y en Oscar mi amiguito de 9, hablando del lesbianismo con toda naturalidad  ó Sebastían  de 7 que dice: anormal sería encontrarme un dinosaurio en la calle! Y me ha hecho desear que esa sea la realidad. Sin embargo, a la hora del almuerzo al escuchar las tristes opiniones de padres, madres, hermanas y hermanos de nuestra Honduras, me doy cuenta de cuál es la verdadera verdá –como dirían nuestros amigos del notinada. La biblia salta por acá y por allá para justificar el odio y el miedo que le tienen al amor lésbico y homosexual. Mientras todos y todas hablan de “respeto” y de libertad; nos recetan el infierno después de la muerte, se quejan de que hagamos muestras de amor en público ó de que digamos abiertamente que amamos un cuerpo igual.

Dentro del Feminismo existe una corriente llamada El feminismo lésbico. Esta corriente se hizo popular en la década de los 60s cuando después de Stonwall, muchas lesbianas se unieron a organizaciones feministas y de alguna manera introducen el debate feminista más allá de las prácticas sexuales “normales” buscando una reinterpretación teórica-práctica  de los valores heterosexuales como valores del patriarcado y rescatando como elemento clave del feminismo el análisis de la heterosexualidad como una institución. La diversidad sexual sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad, y sobre el cual debemos seguir hablando y debatiendo. No solo desde el feminismo sino desde las revoluciones, desde las concepciones más íntimas de las personas y en el caso de ésta Honduras, desde las principales aspiraciones de refundación. Después de todo ¿A quién no le gusta el arroz con leche?

http://lasbochincheras.blogspot.com/2011/08/arroz-con-leche-mujer-con-mujer.html


jueves, 18 de agosto de 2011

Amarillys del Mar nos narra su recorrido como Mujer Artista Joven




Mi nombre completo es Amarillys Del Mar Moreno Parada,  nací en la ciudad de Tegucigalpa y crecí en la ciudad de Comayagüela. Durante mi infancia a la edad de 7 años gane el tercer lugar en un festival de la canción en la escuela, mas tarde por medio de otro concurso las maestras se dieron cuento de mis habilidades para la poesía y declamación. Ese periodo fue inquietante ya que a mi hermano y a mi nos catalogaron como "Pequeños niños genios" y aparecimos en los periódicos y las noticias en vivo. Al principio fue bonito pero después la gente del barrio nos acosaba y eso no es muy bonito.



 Durante la adolescencia continué mi ruta como escritora de poesía y cuento en los diferentes concursos ínter-colegiales que existían y que existen en la actualidad (la semana de arte del Instituto San Miguel), destacándome en los primeros lugares. También declamaba en las diferentes actividades artísticas que se desarrollaban en el colegio y fuera de este como artista juvenil invitada.

En la universidad en el año 2000  decidí estudiar teatro en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Por inestabilidad en la institución egrese hasta el año 2005. En el periodo del 2004 al 2005 tuve el grado especial de alumna- maestra y empecé a dar clases en los cursos infantiles de la ENAD.

En el periodo 2007-2009 me traslade a la cuidad de Comayagua con el cargo de consultora artística con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas y Secretaría de Cultura, Artes y Deportes para impartir talleres de teatro como ocio a jóvenes en riesgo social para prevención de la violencia, este esfuerzo dio como resultado dos grupos teatrales juveniles "Fénix" y "Dragones Rojos" de los cuales el grupo "Fénix" todavía esta activo.
En el periodo 2009- 2011 me contrata "Teatro Taller Tegucigalpa" como actriz para la realización de dos obras teatrales para el Proyecto Honduras con la finalidad de sensibilizar la población de la zona sur (Valle y Choluteca) para la cosecha y limpieza del agua en las cuencas naturales.



En el 2010 fui consultora artística para el programa conjunto de creatividad y desarrollo de La Naciones Unidas, en la zona de la Moskitia formando un grupo teatral "Kakauhka" los cuales siguen presentándose en la ciudad de Puerto Lempira.
En junio del 2010 comencé mi labor como Secretaria de la Comunidad Hondureña de Teatristas. COMHTE
En el 2011 junto con otras y otros compañeros y compañeras artistas se formo El Centro de Teatro del Oprimido en Honduras "CTO-Honduras" y participando activamente en el primer encuentro de teatro del oprimido en Honduras el 9 de julio del 2011.
Actualmente trabajo como instructora de teatro y curinga con el "Proyecto Escénico Kemè" 

miércoles, 17 de agosto de 2011

Karla Lara nos lleva de paseo en su universo, a las diversas reflexiones...




 TODOS LOS DÍAS DE LAS MADRES

Reflexionar sobre la mujer y la maternidad precisamente en la fecha en que se celebra en Honduras el “Día de las Madres” es muy necesario. Por una parte es un espacio para celebrar la vida, pero sobre todo porque me parece necesario recalcar que no es la maternidad la única condición que nos realiza como mujeres.

Nuestra poeta Waldina Mejía de forma muy hermosa nos dice “Mi madre hace todo lo que hace, no por ser madre sino por ser mujer, sencillamente un ser humano”.
Desdibujar el estereotipo de la madre como una réplica de la santidad, en eterno sacrificio que contribuye sólo a esculpir una heroína solitaria, me parece todavía más necesario, no sólo porque eso nos alivia y reconcilia con nosotras mismas, sino porque obliga a que aparezca la contraparte, el otro personaje en la historia de la reproducción que en la mayoría de los casos ha permanecido ausente: los padres.

No para menoscabar el idilio, el romance, sino para hablar las verdades, hay que recordar que la mayor parte de las mujeres somos madres sin haberlo elegido, mucho menos planificado. Es la ausencia de educación sexual y los torcidos caminos de la “prueba de amor” los que nos llevan al arrullo de un ser que la naturaleza nos permitió guardar.

Ojala que todas las que somos madres hayamos conocido el amor, hubiésemos concebido en medio del placer, que nos hubiesen querido tanto como luego nos toca querer al ser que viene, ¡ojala! Entonces nuestras hijas e hijos nacerían con la seguridad con que nacen las pocas y pocos concebidos en ese marco de recibir con responsabilidad la consecuencia de nuestras decisiones.

Quizás las semejanzas a “vírgenes” a “todopoderosas”, “aguantadoras”, “iluminadoras”, nos confundan, sólo porque en este mundo “con leyes hechas por hombres para mujeres”, como dice nuestra poeta Juana Pavón; es más fácil pensar así, de esa manera seguimos siendo las únicas responsables del mundo heredado, que estamos de acuerdo en mayoría, no es el que quisiéramos.

Por eso este día, que a mi parecer inventaron para regalar artículos domésticos, me gustaría más que me regalaran un padre que me hubiese cambiado los pañales, que me regalaran un compañero de hogar que supiese cocinar un buen arroz con pollo, que me regalaran una madre que no sueñe nietos, una hija que sueñe con parir ideas, reproducir voluntades para cambiar estos conceptos torcidos en los que se inventan días para recordarnos lo que vivimos a diario, que somos mujeres las que por no haber tenido la misma oportunidad que los hombres, aceptamos, concedemos, negociamos en desigualdad, y aun así seguimos siendo MADRES que hacemos todo lo que hacemos, porque somos MUJERES, ¡SENCILLAMENTE SERES HUMANOS!

Karla Lara/ Mayo 2009

NUESTRO ANDAR FEMINISTA





Las mujeres de Honduras tienen más de medio siglo de organización en la lucha específica de género, siendo las sufragistas en los cincuenta quienes con trabajo, y esfuerzo sistemático lograron el derecho al voto para las mujeres, la primera victoria por la reivindicación de los derechos negados “por cierto una reivindicación de carácter liberal” y son algunas de esas mismas sufragistas las que se enfrentaron también a la dictadura de Carías, por lo cual fueron perseguidas y asesinadas, algunas de ellas.

Durante los años 80 y 90 se fortaleció un movimiento feminista en Honduras que demandaba al Estado mejores condiciones de vida para las mujeres, priorizando y problematizando la violencia por razones de género. Ese fue un movimiento amplio de mujeres diversas con luchas jurídicas, manifestaciones públicas y propuestas culturales importantes para el país. Para el año 2000 el movimiento feminista y otros movimientos habían logrado los cimientos de una frágil institucionalidad estatal como respuesta a la realidad de los años 90s marcada por el incremento de la problemática de la violencia contra las mujeres y el deterioro de las condiciones materiales de la población. Hubo importantes logros en la legislación, la creación de ciertas unidades de género en el sistema judicial, unidades específicas de investigación de delitos contra la vida de las mujeres, juzgados especializados, e instituciones como el INAM. Estos cambios no llegan a impactar en los crecientes problemas de ingobernabilidad que son agravados dramáticamente por la corrupción, la impunidad, la agudización de la pobreza, y la injerencia de los organismos internacionales en la economía interna acelerando la problemática de endeudamiento galopante del país.
Por más de una década el movimiento feminista dirigió sus estrategias a la política de la presencia desde un feminismo excesivamente institucionalizado que al tiempo que tenía algunos logros jurídicos y culturales, particularizaba la opresión de las mujeres alejándolas cada vez más del resto de las poblaciones oprimidas, y de otros movimientos sociales, y particularmente de la realidad cotidiana y diversa de todas las mujeres. En clave de liderazgo se privilegió a un grupo de mujeres, casi todas asistentes a los mismos espacios, que se hicieron representantes de las otras, mientras se aceleraba la desmovilización de más mujeres en cuanto movimiento. Así continúa la historia de encuentros y desencuentros de un movimiento que dio una lectura posiblemente acorde a su momento, pero que en el actual está limitado en relación a la realidad de la situación y luchas por la justicia en Honduras.

El 28 de junio del 2009, muchas mujeres se trasladaron a casa presidencial a protestar contra el golpe, en Tegucigalpa; otras se movilizaron en sus lugares de residencia. A pesar de que fuimos expulsadas del lugar con balas y bombas lacrimógenas, al día siguiente nos volvimos a reunir indignadas por lo que pasaba, y es ahí donde se manifiesta todo el acervo que desde los años en que duró la “primavera democrática hondureña” fueron un acumulado de experiencia, salimos a defendernos ante los golpistas y sus agentes nacionales e internacionales. Inmediatamente surge la articulación entre feministas y nos autonombramos FEMINISTAS EN RESISTENCIA (artistas, estudiantes, académicas, institucionales, autónomas y comunitarias) y seguidamente nos sumamos al FRENTE NACIONAL CONTRA EL GOLPE DE ESTADO que luego se convirtió en el Frente Nacional de Resistencia Popular. El golpe dado por los grupos hegemónicos nacionales, y los poderes imperiales internacionales tuvieron la intención de impedir cualquier cambio social que implicara la democratización participativa e inclusiva de la sociedad hondureña al servicio del bien común y constituir un ejemplo para la región latinoamericana.

El golpe de estado del 28 de junio 2009 y su institucionalización con las fraudulentas elecciones presidenciales de noviembre del mismo año ha obligado al movimiento feminista hondureño a replantearse su quehacer político. Nos ha colocado en reflexiones profundas en cuanto a que “Ni el activismo puro ni la ‘política de presencia” (citar a Breny Mendoza) han resultado suficientes para visibilizar la opresión de las mujeres ni mucho menos para lograr cambios sustanciales en las estructuras estatales y sociales para que una vida más digna, libre y justa para las mujeres sea posible. Al calor de este movimiento la única respuesta de la institucionalidad lograda ha sido la remilitarización de los territorios y de los cuerpos de las mujeres, el incremento de las violencias y recrudecimiento de la represión contra el pueblo hondureño, y el despojo de los bienes naturales que son la gran riqueza de un país empobrecido como Honduras.

Está en cuestión y en desafío para nosotras las feministas ni más ni menos que la identidad política, propuestas de mundo y estrategias a corto, mediano y largo plazo que nos lleven a la transformación que urge en Honduras, país con la tasa más alta de asesinatos en el mundo. Las alianzas construidas y las que construiremos son parte de las grandes interrogantes. Retomar los pactos con otras expresiones de los movimientos de mujeres y sociales es una de las direcciones teóricas y prácticas que sigue siendo un reto. Reconocemos que instalar nuestro pensamiento no es fácil. Significa enfrentarnos al heteropatriarcado propio del movimiento social hondureño y latinoamericano, entendiendo que ante este momento histórico que vivimos, es una alianza necesaria para la construcción de un proyecto de sostenibilidad de la vida de todos y todas desde una democracia incluyente y participativa.

El legado de este movimiento transgresor para las más jóvenes en nuestro andar feminista ha significado replanteamientos importantes de cara a nuestro entorno. El desenmascaramiento de un falso Estado al servicio de la gente y de una inexistente institucionalidad o más bien de aquella puesta al servicio de un estado golpista y patriarcal significó para las mujeres jóvenes el replanteamiento de teorías y prácticas feministas que fuimos construyendo bajo los parámetros de un movimiento feminista enclavado en las instituciones desde donde los liderazgo son más competitivos y requiere de mucha experiencia para las negociaciones con el gobierno y el estado.

El trasladarnos a la calle por más de 5 meses, salir del espacio oficinista y de los talleres selectivos al espacio público, hizo necesario el cambio de nuestras acciones, el acercamiento y diálogo con los compás de las organizaciones, plataformas y colectivos de todas las expresiones; un reencuentro teórico con la comunidad LGTTBI, un activismo colectivo contra el sistema neoliberal-patriarcal con los compás de artistas en resistencia y sus propuestas transformadoras. Un debate continúo con los compás de otros movimientos que integran el FNRP, los pactos y acciones en conjunto, que sin ceder los principios y propuestas feministas han sido hasta este momento alguno de los logros de esa redirección del movimiento.

Logramos situar nuestra realidad y análisis con la de las mayorías y nos reconocimos feministas, campesinas-os, indígenas, negras-os, pobladoras-res todas-os. Nuestro accionar transitó de lo local a lo nacional, y las aspiraciones caminan hacia la colectividad, solidaridad, el respeto. Pero sobre todo a insertar particulares luchas en una global desde la diversidad de movimientos.

Sara Tomé
Feminista en Resistencia, CEM-H

martes, 9 de agosto de 2011

Tríptico

Paula Rego

Paula Rego

Paula Rego


Paula Rego nació en Lisboa en 1935, estudió St Julian's School, en Carcavelos, Portugal después ingresó en la prestigiosa Slade School of Art de Londres, donde fue alumna de William Coldstream.

Sus primeros trabajos datan de las décadas de 1960 y 1970, neodadaísta o estilo informal. Mezcla diferentes técnicas con pintura y collage, juega con imágenes infantiles, fetichistas y traumáticas. Las cuales serían fundamentales en su estilo de madurez. Formó parte del London Group, con quienes participó en exposiciones colectivas junto a artistas de la talla de David Hockney y R. B. Kitaj. Rego desarrolló un estilo más ilustrativo y figurativo. Relacionada con Francis Bacon y Lucian Freud pero con una fuerte influencia de Beatrix Potter y sus libros de cuentos de hadas.

Su trabajo ofrece a menudo una cara siniestra, acentuando la dominación maliciosa y la subversión del orden natural. Se ocupa de realidades sociales polémicas, un ejemplo sería Triptico (1998) sobre el tema del aborto.


Paula Rego con su trabajo denuncia las injustitas que padecen las mujeres, ya sean políticas, sociales y legales, que en algunos países son mas frecuentes y muy graves.

Ella realizó una serie de pinturas entorno al tema del aborto.

Porque estaba prohibido y porque había una situación de hipocresía legal. La gente de dinero se iba a abortar al extranjero y las mujeres que no tenían recursos morían con frecuencia a causa de abortos hechos en pésimas condiciones.

Le parecía algo intolerable y nadie hacía nada en torno a ese tema en Portugal. La primera muestra de esa serie de cuadros fue en Madrid y después fueron a Lisboa.

Paula Rego dice: Me siento muy satisfecha y orgullosa porque ahora las leyes han cambiado. Y espero que mi pequeña contribución a tomar consciencia de la situación haya ayudado.

Paola Flores









Paola Flores, nace el 29 de noviembre de 1988 en la ciudad Tegucigalpa, Honduras. Es maestra coreógrafa y bailarina hondureña.

Paola estudió ballet clásico y danza contemporánea desde temprana edad. Inicia sus estudios en la Escuela Nacional de Danza “Mercedes Agurcia Membreño” (2000-2009), a la vez estudio su Bachillerato en Educación Musical en la “Escuela Nacional de Música” (2007-2009), en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras.

Ha participado en diferentes encuentros de escuelas de danza de Honduras, y ha sido parte de las celebraciones del día internacional de la danza en la ciudad de Tegucigalpa, ha recibido diversos talleres con bailarines nacionales e internacionales de Ballet Clásico, Belly Dance, Tap, Contac, Danza Davídica, Danza Contemporánea, Bailes Tropicales, etc. Y Ha formado parte del grupo de “DANZA UNAH” (2009-2010), participó en el XVII encuentro de danza contemporánea latinoamericana en la ciudad de Heredia, Costa Rica (2010). Ha impartido talleres en varias organizaciones e iglesias.

También ha incursionado en el área de la actuación, participando en diferentes obras teatrales como “El Cazador Furtivo” junto con la Escuela Nacional de Danza “Mercedes Agurcia Membreño” y diferentes obras presentadas en el Teatro Nacional Manuel Bonilla, participó en el cortometraje “El festín de sus muertes” dirigido por Garabato Producciones (2010), ha sido parte del área de artes escénicas de la iglesia Amor Viviente por muchos años. Se destacó como docente de danza en la Casa de La Cultura de Santa Rosa de Copan, recibiendo un reconocimiento. Ha participado en dos peñas artísticas realizadas por la Escuela Nacional de Arte Dramático, presentando su reciente trabajo INTERNA (2011). Participo en Bailando con Tegucigalpa formando parte de los bailarines, dirigido por la bailarina y Coreógrafa alemana Nejla Yatkin (2011). Actualmente es integrante de la compañía de danza Equilibrium. Recibió un reconocimiento por formar parte del programa de Voluntarios Educa dirigido por Mujeres en las Artes (MUA)

viernes, 5 de agosto de 2011

Maltrato "Sutil"

Angela Tatiana Palacios Moncada



Nació  el 13 de julio de 1987, en la ciudad de Tela, Atlántida. Graduada en Ingeniería en Ciencias de la Computación en la Universidad Católica de San Pedro Sula en el 2010.
Integrante y participe como miembra fundadora  del Café Literario de dicha Universidad, participó del Taller de Literatura Edilberto Cardona Bulnes, del cual surgió un proyecto poético “El Antiquísimo Soldado de Viento”
colaboradora del primer encuentro de Hacedores de Cultura. Integrante del Colectivo Cultural PALAPAN desde el 2009 
Miembra activa de AenR Artistas en Resistencia, zona norte.



Intriga…
Llena de sinfonías,
de muerte de color.
Luna apasionante;
Aclara con tu luz el camino del aire…

Inspiradas en el viento,
Se van bailando las hojas.

La sombra busca tu calor,
Me olvido de mis encantos.

Nauseabunda del dolor,
Presa de la noche.

Me hueles a vino
O quizás a café…
Turquesa en flor,
Aurora del amanecer…



El Dolor
El dolor recuerda ahora,
un cuerpo,
y su vestido de sangre…

La vida… sueño eterno.
Temor de perecer,
Y otra vez el dolor…

Para entonces el llanto:
El mar… el viento…
Un reloj…

Un alma murió…
En el amargo día del cielo.

El dolor y las huellas del ángel se borraron,
Como el viento…

Segundo Taller "UniversosDiversos"





martes, 2 de agosto de 2011

Punto G / Jessica Sanchez



Jessica Sánchez
(Lima, Perú, 1974) Nacionalidad hondureña/ peruana. Licenciada en Letras, con una maestría en Estudios de Género. Ha trabajado con organizaciones de mujeres y ha realizado investigaciones para organismos internacionales como la OIT y el BID.

Medalla de plata en los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán, 2002. Es miembro de la Red de escritoras latinoamericanas. Ha trabajado en producción y distribución de la revis ...ta Letras de la UNAH- VS, (1995-2001). Coordinadora del Consejo Editorial “Capiro” (2000-2002). Diseño y montaje de la campaña radial sobre Derechos Humanos de las Mujeres en Honduras (1996-1999). Tiene algunos trabajos publicados en: Antología de poemas. Mujeres poetas en el país de las nubes. México D.F. (2001-2003). Coproductora de La llorona: Agenda de mujeres hondureñas (1995). Ha publicado trabajos en Ciencias Sociales. Compiló la Antología de cuentistas hondureñas (Letra Negra, 2005).
Incluida en la muestra de la nueva Narrativa sampedrana "Entre el parnaso y la maison" (2011)

Punto G

A mis amigas
y al Gordo, por supuesto.


Mi primer orgasmo me agarró de pura casualidad. Adolescente y enamorada, poco sabía de las virtudes del amor y el sexo, no más de lo que mis pensamientos afiebrados me permitían; encerrarme en mi cuarto, cerrar los ojos e imaginar escenas lascivas de besos, cuerpos desnudos y humedad, mientras notaba cómo un calor intenso se iba adueñando de mis miembros y rogaba que no me entrara la fiebre, porque entonces tendría que inventar una y mil excusas para justificar la calentura.

Ese día, concretamente esa noche, pensaba en él. En la cama, mientras mis fantasías rodeaban mi cuerpo, empecé a tocarme lentamente los senos y bajé hasta el ombligo y el vientre, deteniéndome brevemente en cada uno. Luego encontré el monte de Venus y mis dedos bajaron audaces hasta los labios mayores, acariciándolos poco a poco, saboreando el momento, mientras yo misma me decía dulces palabras de amor. Y de pronto me detuve. Como en un flash, recordé la vez que mi madre me sorprendió tocándome la vulva y me regañó fuertemente “¡Las niñas no hacen eso! ¡eso es malo! ¡una se toca eso solo para bañarse!”. Pensé qué cosa podía ser tan mala como para referirse a ella como “eso”; así que no le hice caso y lo intenté otra vez; y otra. Hasta que mi madre me pescó por el olor de mis manos. “Tus manos huelen raro”, dijo, me las tomó de improviso y las llevó a su nariz, olfateándolas, como gata salvaje. Luego me pegó en las manos y me dijo que si volvía a sorprenderme en esa clase de actos me iba a ir peor. Me envió a lavarme, con la pronta advertencia de que “las madres todo lo sabemos”. Sin embargo, yo aprendí una cosa: cuidado con los olores. En especial con ese olor dulce y picante que delataba la presencia de esa humedad que existe entre mis piernas.

El resto lo hizo la escuela de monjas: “Dios está en todas partes, por mucho que te escondas, por muy oscuro que sea el lugar donde estés, ahí está Dios viéndote”. No fue tanto el temor de que Dios me viera haciendo algo incorrecto, sino la idea de un Dios voyerista que perdía el tiempo espiando esa clase de acciones, mientras había cosas más importantes que supervisar. Me molestó y no lo volví a intentar, hasta ese día.

Después de la reflexión seguí. Deseché todas las ideas de un plumazo, diciéndome que ahora que estaba grande y enamorada bien podía enfrentarme a algún tipo de acusaciones formales. Y encontré mi pedacito redondo y rosado, que me había causado tantas sensaciones inciertas de pequeña. Empecé a jugar con él, primero de pasadita, luego con movimientos circulares, mientras una sensación desconocida en las entrañas me iba subiendo por el vientre, pidiéndome más, cada vez más. Paré y seguí, intermitentemente, hasta que exploté. Me estremecí y quedé agotada, con la boca seca, sin saber qué hacer o qué decir. Un escalofrío recorría mi espalda, mientras observaba las diminutas gotas de sudor que aparecían en mi cuerpo. Noté algo más, no tenía fiebre.

Desde entonces, la masturbación fue mi consabido remedio para las alteraciones bruscas de temperatura y para las ansiedades más recurrentes, así como una eficaz alternativa contra:

A: Malos amantes
B: Novios acosadores y/o con instintos violentos
C: Eyaculadores precoces
D: Rupturas imprevistas de condón y embarazos no deseados.

En los años siguientes se inició una búsqueda frenética por encontrar el Punto G. En los libros, en las conversaciones de las amigas, en una rueda colectiva donde cada una hacía su representación onomatopéyica del orgasmo: gemidos audaces, fuertes, roncos, pujidos, la mayoría de las veces casi bramidos salvajes. Nada parecido a la hilera de gritos histéricos que emiten las actrices en la televisión.

Probé con las láminas y los amantes. Explico, por un lado miraba atentamente las láminas de biología, para ver en qué punto —según las referencias bibliográficas— se encontraba el Punto G. A partir de allí, les decía a mis amantes: “allí no, un poco más arriba, de este lado, sí, tal vez allí”. Con los años jamás pude encontrarme el dichoso punto, que con solo tocarlo me haría estremecer de placer y tener múltiples orgasmos. Nada de eso.

Hasta que conocí al Gordo, en un bar, es mejor que decir: en una aburrida reunión política de objetores de conciencia y, cosa rara, estuvimos hablando durante horas, casi hasta el amanecer. Lo nuestro se convirtió en una relación de placer por compañía. Nada más. Sin sexo. Me hacía reír, lo confieso, una cualidad extraña en un hombre. Alguien que esté contigo para hacer que te sientas bien, para festejar la vida, nada más. Por ese entonces tenía un novio con el cual hacía las cosas formales, que deben hacer las chicas serias, salir con ellos, visitar a las familias, conversar obligadamente y llegar hasta un punto en el cual tenía que decir que “no, todavía no, un poco más arriba”, pero nada de penetración, por si las dudas. Toda esa renuencia equivalía a años de decepción y frustraciones, de promesas de matrimonio, casas, hijos y trabajos, pero ningún indicio del famoso Punto G.

Entonces decidí, en las noches de insomnio —por las calenturas mal habidas y nunca saciadas—, que nada perdía para mi investigación probar con el Gordo, ya que le tenía tanta confianza y le había agarrado tanto cariño. Lo que saliera mal podría remediarse con risas solapadas, con vergüenza, pero siempre con un toque de humor. Cuando se lo propuse fue incómodo, con un silencio y un abrazo de convencimiento a medias. Apagamos la luz del cuarto —su cuarto porque fui yo quien había ido a buscarlo. Tratábamos de mirarnos en las sombras y adivinarnos como dos animales que miden sus distancias. Poco a poco nos fuimos acercando entre besos y caricias, un beso húmedo y cálido a la vez; sus dedos empezaron a hacerme pequeñas cosquillas en el cuello y me solté a reír, mientras la imagen del novio formal pasaba a formar parte de un conjunto borroso en algún lugar vacío. Sus manos revolotearon sobre mi cuerpo, deteniéndose en las zonas más sensibles de mi cuerpo, en la espalda, en la base del cuello, en mis labios, en mi cara. Él dibujó mi cara con sus manos. Yo las besé. Me llevó a un mundo de sensaciones que solo tenían sentido, por primera vez, si estaban con él. Avancé por un camino brillante y desconocido, lleno de olores picantes, saliva y desnudez.

De pronto sentí que me consumía en un fuego misterioso, mi boca no era mía, mis manos tampoco eran mías, ni mis pies, ni mis dedos, ni siquiera mi voz. Me convertí en un manojo sudoroso de nervios pegados a la otra persona, en una especie de simbiosis donde todo era uno y donde quería ser subsumida, sin parar, hasta el fin. Una parte de mí notó que yo temblaba de una forma incontenible. Él acabó y yo todavía temblaba.  -¿Cómo te fue? —me susurró a lo lejos. —Todavía no —le respondí. Entonces bajó sus manos hasta mi pequeño tesoro rosado y sonriendo me dijo —Te ayudo. Fue entonces, con sus manos y las mías, que me perdí en un mar de gozo, desde donde una niña pequeña me miraba y le tendía la mano a la mujer que eran una sola. De una u otra manera me hallé parada en medio del sol, deseando ser el sol, implorando con una sonrisa por la luz y el calor.

Di la vuelta y me acurruqué junto a él, guarnecida. De ese modo supe que mi búsqueda había tomado una senda distinta. Ya no serían las láminas ni los libros de texto ni los comentarios fugaces los que aliviarían mi curiosidad, sino un mundo diferente de sensaciones. No necesitaría más que buscar los colores que habían empezado a abrirse paso dentro mi cuerpo: una pintura, un espejo donde estaría reflejada y me observaría sin vendajes, desnuda y voluptuosa, irreverente y confiada, sosteniendo entre mis manos las reservas inagotables, cotidianas del placer.